En muchas ocasiones, a lo largo de mi vida me he sentido indefenso. Es quizás el dolor más agudo que una persona puede conocer, basado en la frustración y la rabia inútil. El pinchazo de una espada en el brazo del soldado en combate no puede compararse con la angustia del prisionero cuando escucha el chasquido del látigo. Incluso si el látigo no azota el cuerpo del prisionero indefenso, sin duda provoca una profunda herida en su alma.
Todos somos prisioneros en un momento u otro de nuestras vidas, prisioneros de nosotros mismos o de las expectativas de aquellos que nos rodean. Es una carga que soportamos todos, que todos odiamos, y que muy pocos consiguen eludir.
Autor: Drizzt Do’Urden
Para no sentirse “Indefenso”:
EL AMOR
“Si yo hablo en lenguas de hombres y de Ángeles, pero no tengo Amor no soy mas que un tambor que resuena o un platillo que hace ruido. Si comunico mensajes recibidos de Dios, y conozco todas las cosas secretas, y tengo toda clase de conocimientos, y tengo toda la fe necesaria para quitar los cerros de su lugar, pero no tengo Amor, no soy nada.
Si reparto todo lo que tengo, y si entrego hasta mi propio cuerpo para ser quemado, pero no tengo Amor de nada me sirve. El que tiene Amor, tiene paciencia, es bondadoso y no envidioso; no es presumido ni orgulloso. No es grosero ni egoísta, no se enoja ni es rencoroso. No se alegra del pecado del otro, sino de la verdad. Todo lo soporta con confianza, esperanza y paciencia.
El Amor nunca muere. Vendrá el tiempo en que ya no se tendrá que comunicar mensajes recibidos ni se necesitara el conocimiento. Pues conocemos solamente en parte, y en parte comunicamos el mensaje divino; pero cuando conozcamos en forma completa, lo que es en parte desaparecerá.
Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como niño, pero cuando ya fui un hombre deje atrás las cosas de niños. De la misma manera, ahora vemos las cosas en una forma confusa, como reflejos borrosos en un espejo; pero entonces las veremos con toda claridad.
Ahora solamente conozco en parte, pero entonces voy a conocer completamente, como Dios me conoce a mi. Asi pues, la Fe, la Esperanza y el Amor duran para siempre; pero el mayor de estos tres es el Amor.”
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San Pablo, Primera carta a los Corintios, capitulo 13.
Por: bigsplash el Noviembre 13, 2008
a las 3:48 pm