Recuerdo como cada noche el abuelo se acercaba al borde de mi cama con su libro azul. Era un libro de los viejos, de esos con tapas cubiertas de piel, las páginas amarillentas debido al paso del tiempo y las esquinas, rotas, dejaban ver el cartón de su interior. Aún así era un libro bonito. Y recuerdo aquel libro porque en él mi abuelo podía leer cosas maravillosas. Cada noche me hablaba de un mundo, un mundo en el que los niños no morían de hambre y jugaban felices lejos de ningún soldado, porque en ese mundo no existían los soldados, no hacían falta. Ahora he crecido, el abuelo se fue y echo de menos su libro. Me doy cuenta de que el mundo no es como él me había contado, creo que el libro del abuelo estaba vacío. El mundo no me gusta, no es justo, el mundo esta vacío.
Autor: lalunadecristal.